Lionel Messi es la primera cita obligada cuando se trata de hablar de fútbol, de la selección, y paradójicamente no de él mismo como referencia, porque lo es de manera excluyente, como este martes cuando marcó todos los tantos del 3-0 sobre Argelia que le permitió a Argentina romper el hechizo de los campeones anteriores que después de los títulos de 1978 y 1986, al Mundial siguiente debutaron con sendas derrotas.
Después de la épica victoria contra Inglaterra en la semifinal, la Scaloneta pasó la noche en Atlanta, se entrenó y por la tarde ya volará hacia Nueva Jersey, sede de la gran final del próximo domingo contra España.
La campeona del mundo comenzó en desventaja ante los ingleses, pero lo revirtió en el final con goles de Fernández y Martínez y buscará su cuarta Copa del Mundo frente a España el próximo domingo.
Por Pedro Moreno Polak