La Guerra de Malvinas y ese país que siguió jugando al fútbol
La actualidad del campeonato Nacional que obtendría Ferro; el torneo de la Primera B con la participación de San Lorenzo; la histórica victoria de Loma Negra ante la Unión Soviética y partipación de la Selección en el Mundial de España fueron parte de la actualidad de una Argentina donde la pelota seguió rodando, mientras se combatía en el Atlántico Sur

El fútbol argentino no se detuvo durante la Guerra de Malvinas y la pelota siguió rodando en las canchas del territorio continental, donde Ferro, dirigido por Timoteo Griguol, iba a ganar el primer campeonato oficial de su historia; San Lorenzo jugaba en la Primera B Metropolitana y la Selección argentina de César Luis Menotti y Diego Maradona se preparaba para defender su título en el Campeonato Mundial de España.
Además, mientras avanzaba la flota británica hacia el Atlántico sur y las tropas argentinas se aprestaban para la defensa en las islas que habían recuperado el 2 de abril, un dirigente propuso realizar un partido entre Boca y River en Puerto Argentino para animar a los soldados. Y un equipo del interior daba un auténtico batacazo al derrotar a la Unión Soviética en su estadio.
El viernes 2 de abril, cuando efectivos de la Marina y el Ejército desembarcaban en las islas y la gente salía a las calles para festejar la recuperación de unos territorios que Gran Bretaña usurpa desde 1833, se jugó un partido por el Torneo Nacional de Fútbol que había comenzado a fines de febrero.
Por la Zona C de la competencia, Central Norte de Salta recibió en el estadio de Gimnasia y Tiro de la capital de esa provincia norteña a Mariano Moreno de Junín.
Ante más de 2500 espectadores, los locales se impusieron por 1 a 0 con un tanto señalado por Jorge Martín Hairala a los 32 minutos del primer tiempo.
En el mismo grupo jugaban Boca, Huracán, Gimnasia y Esgrima de Mendoza, Rosario Central, Talleres de Córdoba y Estudiantes de La Plata, que se presentaron junto con otros equipos el domingo 4, cuando se completó la fecha.
En las canchas, los hinchas festejaban la recuperación y se realizó un minuto de silencio en respeto a la memoria del capitán de la Armada Pedro Edgardo Giachino, caído durante la operación que permitió la toma de Puerto Stanley, la capital de las islas que luego sería renombrada como Puerto Argentino.
“El que no salta es un inglés”, el cántico que se coreó en todas las tribunas de los estadios en los cuales se disputaron partidos válidos por los campeonatos de la AFA. Como local en cancha de River, San Lorenzo, que había descendido en agosto de 1981 a la Primera B, empataba sin goles con Lanús.
Por el Nacional, ese torneo que disputaban equipos directamente afiliados a la AFA con clubes del interior del país que militaban en ligas regionales, Huracán y Boca empataban 3 a 3; Central le ganaba como visitante a Gimnasia de Mendoza por 2 a 1, mientras Talleres de Córdoba igualaba 2 a 2 con Estudiantes.
En otros resultados, Sarmiento de Junín le ganó a Gimnasia de Jujuy por 3 a 2; River empató sin goles con Chicago; Newell’s goleaba por 8 a 0 a Independiente Rivadavia y Quilmes, de local, se imponía 2 a 0 a Instituto de Córdoba.
Además, Unión de Santa Fe empató 1 a 1 con Ferro; San Lorenzo de Mar del Plata empataba 2 a 2 con Unión San Vicente de Córdoba; Atlético Concepción de Tucumán perdía como local ante Argentinos; Independiente vencía 3 a 0 a Estudiantes de Santiago del Estero. Además, Vélez derrotó 2 a 0 a Renato Cesarini ; Racing de Córdoba le ganó 2 a 1 a Deportivo Roca de Río Negro; Platense caía de local por 1 a 0 con San Martín de Tucumán y Racing empataba 2 a 2 como visitante ante Guaraní Antonio Franco, en Posadas.
LA CAÍDA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA

El 14 de abril, Argentina jugó en la cancha de River un amistoso con la Unión Soviética y empataba 1 a 1 con un gol de Ramón Díaz. Pero tres días más tarde, en Olavarría iba a darse un resultado inesperado.
Loma Negra, el equipo de la compañía cementera propiedad de la empresaria Amalia Lacroze de Fortabat le ganaba por 1 a 0 a al representativo soviético, con un gol marcado por Armando Husillos, cuando faltaban 10 minutos para el final del partido.
El plantel de Loma Negra estaba integrado -además- por jugadores como Félix Orte y Osvaldo Rinaldi. Los clubes de la AFA acusaban entonces al club bonaerense de pagar sueldos demasiado elevados y distorsionar el mercado de pases.
Los jugadores de Loma Negra recibieron un premio económico suculento tras derrotar a los soviéticos y la promesa de un viaje a España para presenciar el Mundial, algo que finalmente no pudo concretarse en medio del recrudecimiento de las hostilidades con Gran Bretaña.
JUGAR EN MALVINAS, UNA IDEA QUE NO PROSPERÓ
En medio de la euforia por la recuperación de las islas, Martín Benito Noel, presidente de Boca, propuso jugar un superclásico en las islas para levantar la moral de las tropas y planteó la posibilidad de realizarlo en la fecha patria del 25 de Mayo.
“Creo que es un deber patriótico de los dirigentes alegrar a nuestros muchachos en las islas”, declaró entonces Noel al justificar su iniciativa.
Para Jorge Kiper, dirigente de River, el partido sería “una forma de prestar servicios al país y a la comunidad consiste en apoyar totalmente la idea de llevar a los jóvenes argentinos que están en el Sur”.
La revista Goles hizo incluso una tapa con Eduardo Saporiti, jugador de River, y Carlos Córdoba, defensor de Boca, posando bajo la leyenda: “Superclásico en Las Malvinas”. La ofensiva militar británica sobre las posiciones argentinas forzó a que todo quedara en el olvido.
EL MUNDIAL, EL NACIONAL Y EL FINAL DE LA GUERRA

Antes de viajar a España, Argentina sostuvo dos amistosos en la cancha de Vélez. Le ganó 2 a 1 (goles de Ramón Díaz y Daniel Pasarella) a Bulgaria y a Rumania por 1 a 0 (Ramón Díaz).
El domingo 13 de junio, un día antes de la rendición de las tropas argentinas, Argentina salió a jugar el partido inaugural del Mundial ante Bélgica en el Camp Nou de Barcelona. Una derrota que sorprendió al equipo dirigido por Menotti y que comprometió sus chances de clasificación.
Ese mismo día, se disputaron en Argentina los encuentros de ida de semifinales del Nacional. Quilmes se aseguraba el pasaje a la final al ganarle por 1 a 0 a Estudiantes. Ferro haría lo propio tras empatar 4 a 4 ante Talleres de Córdoba. Por la Primera B, San Lorenzo le ganaba a El Porvenir por 3 a O.
En la tarde del lunes 14, mientras Polonia e Italia igualaban sin goles en Vigo por el Grupo 1, en Buenos Aires se conocían las noticias sobre la inminente caída de Puerto Argentino.
Horas más tarde, durante el entretiempo del partido que Brasil y Unión Soviética jugaban en Sevilla, la Junta Militar difundía un comunicado sobre un alto al fuego en las islas y el inicio de gestiones para la retirada de las tropas argentinas.
El 18 de junio, cuando empezaban a llegar los soldados argentinos a Puerto Madryn, procedente de Malvinas, la Selección experimentaba una recuperación al derrotar por 4 a 1 a Hungría en Alicante. Dos goles de Diego Maradona, uno de Daniel Bertoni y otro de Osvaldo Ardiles sellaría la victoria de Argentina.
“Ese día jugamos pensando en los pibes que estuvieron en las islas”, declararía Maradona años más tarde.
La Selección superaría luego a El Salvador por 2 a 0 y avanzaría a la segunda fase del torneo, donde caería (2 a 1) con el futuro campeón, Italia y se despediría con derrota (3 a 1) con Brasil.
En Argentina, el régimen militar iniciaba la transición a la democracia mientras seguían llegando los soldados desde las islas. El 27 de junio, Ferro le ganó a Quilmes por 2 a 0 y se coronó por primera vez campeón de la mano de Griguol.
La Guerra de Malvinas quedaba atrás dejando varias heridas abiertas en un país que, en medio de un conflicto bélico, permitió que la pelota siguiera rodando.