Para Monteros fue "el mismo amor, la misma lluvia"
Monteros, el anfitrión tucumano de estos cuartos de final de la Liga de Vóleibol Argentina (LVA), logró una épica clasificación a las semifinales del certamen tras dar vuelta la serie al mejor de tres enfrentamientos con River Plate y jugar durante seis horas, con una interrupción de apenas 18 entre el segundo y tercer encuentros, en el que terminó imponiéndose por un febril 3-2.

La película noventista protagonizada por Ricardo Darín, “El mismo amor, la misma lluvia”, podría encajar perfectamente para encuadrar esta definición que encaminó a Monteros hacia las semifinales de la LVA tras vencer en el tercer cruce a River Plate por 3-2 con parciales de 21-25, 17-25, 25-23, 25-17 y 18-16.
La saga entre Monteros y River Plate bien podría calificarse de “interminable”, ya que luego del triunfo “millonario” del viernes empezó una lucha encarnizada que pasó por todos los estadíos, con horarios descontextualizados y partidos extendidos hasta límites inusuales.
La historia empezó pasado un cuarto de hora de la medianoche del domingo, cuando una intensa lluvia repiqueteaba sobre el estadio del anfitrión Monteros, que co-organizó estos cuartos de final de la LVA con Tucumán de Gimnasia, que se clasificó por primera vez a semifinales en tres participaciones en el certamen y en esta próxima instancia tendrá que cruzarse nada menos que con el multicampeón Ciudad Voley.
Con interrupciones por doquier a raíz de algunas gotas que caían sobre la cancha desde la ventilación del techo del gimnasio del equipo monterizo, el segundo partido de estos cuartos de final finalizó pasadas las 3 de la madrugada de este mismo lunes con victoria de los locales por 3-0.
Esto obligó entonces a un desempate para este mismo día, apenas 18 horas más tarde, en el mismo escenario de adentro y con la misma lluvia afuera.

Y en ese contexto .River arrancó con todo, buscando recuperar los conseguido el viernes, por lo que pudo ponerse dos sets arriba que parecían encaminarlo a la otra semifinal en la que esperaba UPCN San Juan.
Pero el destino quería otra cosa, que todo se prolongara indefinidamente, y entonces Monteros empezó a construir el camino de la recuperación, ganando los dos sets siguientes y forzando el tie break.
Y como nada podía ser “normal”, ese quinto set no iba a definirse con un equipo llegando a los 15 puntos, sino con sucesivos empates hasta que finalmente Monteros terminó imponiéndose por 18 a 16, para una celebración llena de emoción tras otras tres horas de competencia, seis en un tercio del día.