Horacio Dileo, del Sudamericano de Clubes al gran objetivo con Argentina
El entrenador argentino conduce al anfitrión en Campinas y, en paralelo, empieza a diagramar el año del seleccionado en el proceso con metas concretas como la Liga de Naciones de Voleibol 2026 y el Sudamericano clasificatorio rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Horacio Dileo vive un 2026 a dos velocidades, donde, por un lado, dirige a Vôlei Renata, anfitrión del Sudamericano de Clubes que se disputa en Campinas desde el hasta el 1 de marzo; por el otro, ya proyecta su primera temporada como entrenador principal de la Selección Argentina masculina, tras ser elegido sucesor de Marcelo Méndez en una apuesta de continuidad del proceso.
“Es un orgullo humano y profesional muy grande y también mucha responsabilidad”, remarcó Dileo en diálogo con CVS, con un mensaje que mira directo al corazón del grupo.
“Conozco al plantel y a los jugadores, con algunos de ellos llevo seis años trabajando desde que Marcelo comenzó en la Selección”, remarcó.
La idea, puertas adentro, es sostener identidad y método, con el desafío de construir su sello sin romper el camino que tan buenos resultados los llevó a obtener y una línea eficiente hacia las categorías formativas.
UNA CAMINO CON FECHAS IMPORTANTES

En la agenda del seleccionado aparecen dos ejes fuertes. El primero es el Sudamericano 2026, señalado como parte del camino clasificatorio hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
En tanto, que el segundo es la Volleyball Nations League, que para Argentina tendrá fase regular en Brasilia (10-14 de junio), Gliwice, Polonia (24-28 de junio) y Kansai, Japón (15-19 de julio), con finales en Ningbo, China (29/7 al 2/8) en caso de avanzar.
“Dentro de esta hermosa responsabilidad también deseo continuar el camino iniciado por Marcelo, que no solo fue exitoso deportivamente, sino que también dejó una marca en valores humanos y principios de trabajo que espero poder continuar”, completó el entrenador, que en Brasil combina presión y privilegio: jugar un título en casa con su club y, al mismo tiempo, empezar a definir objetivos medibles con la celeste y blanca.