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03-03-2026 15:47 - SAN JUAN

Wingfoil: el deporte que “hace volar” la tabla y con un semillero juvenil que sueña

Con un ala inflable en las manos y un “foil” debajo de la tabla, la disciplina se instaló en la Argentina y hoy se ve en lagos, diques y mares. En Cuesta del Viento, un campus juvenil Sub 17 empezó a ordenar el camino hacia el Mundial.

Autor: DeporTV
03-03-2026 | 15:47
El wingfoil argentino trabajó con el semillero en San Juan, con miras al Mundial Sub-17 | Foto: Prensa San Juan
El wingfoil argentino trabajó con el semillero en San Juan, con miras al Mundial Sub-17 | Foto: Prensa San Juan

El wingfoil (también nombrado como wing foiling) fue ganando terreno en el país desde su aparición en los espejos de agua del país, con una propuesta que suele confundirse con el kitesurf pero que tiene su propia lógica y es el ala no va atada a la tabla y el deslizamiento se realiza sobre un hidroala (foil) que, cuando toma velocidad, eleva la tabla por encima del agua. 

¿QUÉ ES EL WINGFOIL Y PORQUE SE COMPARA CON OTROS DEPORTES

En términos simples, el wingfoil se practica con tres elementos: un ala inflable que se sostiene con las manos, una tabla y un foil (la “pieza” sumergida que funciona como un ala de avión bajo el agua). 

Cuando el conjunto acelera, la fricción baja y aparece el efecto visual más buscado: la tabla se despega de la superficie y “vuela” a poca altura. 

Las comparaciones aparecen rápido, pero las diferencias también:

•    Con el windsurf, se marca una distancia clave: la vela no está fijada a la tabla, por lo que puede moverse con libertad (incluso por encima de la cabeza), cambiando agarres y posiciones. 

•    Con el kitesurf, se simplifica la escena: no se usan líneas largas que ocupan decenas de metros en agua y arena, y eso reduce enredos y zonas de riesgo en el entorno inmediato. 

•    Con el surf, se abre un “atajo” tentador: puede navegarse sin depender de olas, siempre que haya viento y un espejo de agua apto. 

¿CÓMO SE APRENDE?

En la enseñanza, el recorrido suele ser progresivo y bastante metódico. Para que el aprendizaje sea más controlado, el primer tramo se hace sin foil, buscando equilibrio, postura y control del ala antes de levantar vuelo. 

1) Trabajo en tierra (antes de entrar al agua)

Se practican las maniobras básicas del ala: cómo tomarla, cómo orientar el borde de ataque, cómo generar potencia y cómo “descargarla” para frenar.

Wingfoil San Juan Foto Prensa San Juan
Foto: Prensa San Juan 

2) Primera navegación sin foil (tabla grande y con volumen)

La entrada al agua se realiza sobre tablas más estables (SUP, surf grande o wingfoil de buen volumen), con un objetivo claro: ir y volver en un recorrido corto, repitiendo la misma línea para fijar técnica. 

3) Búsqueda de velocidad y postura

Cuando la velocidad aparece y la postura se sostiene (rodillas, cadera, mirada y brazos), el control mejora: se entiende cuándo el ala empuja y cuándo conviene “aflojar” para no desbalancearse.

4) Recién ahí se agrega el foil

Con el foil montado, la tarea pasa a ser otra: encontrar el punto en el que la tabla deja de “arrastrar” y empieza a elevarse. Ese instante cambia todo, porque la reacción es más rápida y la estabilidad depende de microajustes. 

LA SEGURIDAD, UN PASO QUE NO SE NEGOCIA

Como en toda disciplina de viento, el wingfoil se vuelve más seguro cuando se respetan reglas elementales: chaleco, casco, elección de condiciones acordes al nivel y preferencia por vientos que no “tiren” mar adentro.

La recomendación habitual es no salir sin experiencia previa o sin supervisión en las primeras sesiones.

SAN JUAN, SEDE DE UN CAMPUS DEL SEMILLERO, CON LA MIRA EN EL MUNDIAL

Mientras el deporte se expande, el desarrollo competitivo empezó a ordenarse con acciones concretas. En el Dique Cuesta del Viento fue realizado el 1º Campus Argentino Juvenil Sub 17 de Wingfoil, una clínica de instrucción orientada a deportistas de Alto Rendimiento que buscarán las dos plazas argentinas para el Campeonato Mundial U17. 

El campus fue organizado con participación de la Federación Argentina de Yachting (FAY) y el ENARD, y contó con conducción técnica del entrenador juvenil Hernán Vila, junto a instructores locales (Mateo Maldonado y Lucas Marc), los que pusieron toda su experiencia entre los mejores talentos argentinos.

Nueve de los mejores argentinos dijeron presente en San Juan con una clínica preparatoria | Foto: Prensa San Juan
Nueve de los mejores argentinos dijeron presente en San Juan con una clínica preparatoria | Foto: Prensa San Juan

Fueron nueve veleristas integraron la actividad, incluidos representantes sanjuaninos, en jornadas que aprovecharon el perfil clásico del lugar: rachas de viento desde el mediodía y un escenario ideal para deportes a vela. 

Manuel Iglesias e Ignacio Pringles y Santino Saquilán (San Juan), Vinicio Vila (Buenos Aires), Salvador Gatti (Mendoza), Mateo Castañer (Mar del Plata), Mateo Gonzales Guerra (Buenos Aires), Emma Olmos (Mendoza) y Franco Vázquez Fontana (Buenos Aires).

El wingfoil, una disciplina que puede practicarse en diferentes espejos de agua a lo largo y ancho del país | Foto: Prensa San Juan
El wingfoil, una disciplina que puede practicarse en diferentes espejos de agua a lo largo y ancho del país | Foto: Prensa San Juan

El próximo paso quedó planteado en clave selectiva: dos evaluaciones definirán a los mejores (femenino y masculino) que obtendrán el lugar para representar al país. Y, como detalle identitario, la preselección adoptó un apodo que busca instalarse en el circuito juvenil: “Mantarrayas”. 

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