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03-02-2026 16:19 - SANTA FE

Falleció la Dama del Salto: figura del atletismo argentino y finalista olímpica

Tenía 97 años y fue olímpica en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, brilló en velocidad y saltos, y quedó inmortalizada en una imagen icónica como tapa de El Gráfico.

Autor: DeporTV
03-02-2026 | 16:19
Gladys Erbetta, símbolo del atletismo argentino que falleció a los 97 años, con un legado deportivo imborrable en su Santo Tomé natal | Foto: El Litoral
Gladys Erbetta, símbolo del atletismo argentino que falleció a los 97 años, con un legado deportivo imborrable en su Santo Tomé natal | Foto: El Litoral

Gladys Hurí Erbetta, histórica atleta nacida en Santo Tomé, una de las pioneras del atletismo argentino que representó al país en tres pruebas en Helsinki 1952: 200 metros, salto en largo y la posta 4x100 falleció este lunes, a los 97 años.

Su nombre quedó asociado para siempre a dos apodos que la definieron: “La Dama del Salto” y “La Embajadora de Santo Tomé”. 

UNA CARRERA METEÓRICA 

La atleta santafesina comenzó a competir a fines de los 40 y, para 1952, ya era olímpica. En aquellos años, se destacó por su versatilidad —velocidad, saltos e incluso vallas— y llegó a registrar marcas provinciales, nacionales y sudamericanas. 

El reconocimiento popular también tuvo una foto inolvidable: fue tapa de El Gráfico en enero de 1952, con mención a su rendimiento en los 200 metros llanos. 

Erbetta, un símbolo del atletismo argentino que dejó en lo más alto a su país en una final olímpica | Foto: El Gráfico 
Erbetta, un símbolo del atletismo argentino que dejó en lo más alto a su país en una final olímpica | Foto: El Gráfico 

En su ciudad, su legado se volvió tradición: durante décadas se corrió la maratón pedestre “Gladys Erbetta” (10 km), que en 2019 celebró su 35ª edición. Además, en 1999 fue elegida “Deportista del Siglo” de Santo Tomé y recibió distinciones institucionales que la ubicaron como referencia deportiva y social de la región. 

Erbetta también vivió un cierre cargado de símbolos: en 2018 fue una de las elegidas para portar la llama de los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 durante un tramo en Santa Fe, conectando generaciones desde su época olímpica hasta el presente. 

Y su historia tiene una postal íntima que la pinta de cuerpo entero: tras clasificar en el ciclo que apuntaba a Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, decidió no viajar y escuchó la ceremonia inaugural en plena luna de miel. 

Se fue una atleta irrepetible; queda su huella: la de una vida que saltó más alto que su tiempo.

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