Preferencias

03-05-2026 20:00 - Fútbol

Roque Avallay, del foso al cielo

El mendocino Roque Avallay falleció a los 80 años dejando una estela imborrable en su recorrido futbolístico, donde fue campeón y goleador del Huracán del '73 que dirigía César Menotti, quien decía que tenía algunas definiciones "a lo Pelé", y también se consagró en la segunda Copa Libertadores que ganó Independiente, equipo en el que al mes de llegar vivió un episodio que lo identificaría para siempre: se cayó al foso que circundaba el campo de juego en un partido ante Boca.

Autor: DeporTV
Por Héctor Laurada
03-05-2026 | 20:00
Foto: Roque Avallay fue un ícono del Huracán campeón de 1973.
Foto: Roque Avallay fue un ícono del Huracán campeón de 1973.

Roque Avallay era alto, delgado, de piel cobriza y rasgos bien marcados. Callado, introvertido y respetuoso, hábil para ser goleador, inteligente y con unas condiciones que lo llevaron a César Menotti a rescatarlo en 1970 de un Newelll's que andaba a los tumbos para llevárselo a un Huracán que luego se convertiría en el inolvidable campeón de 1973.

“No creo que haya un delantero mejor que Avallay en el fútbol argentino. Tiene todos los registros, y hasta en algunas jugadas se parece a Pelé cuando engancha la pelota de aire y sale en velocidad del amague”, confiaba Menotti por aquella época.

 

Foto: César Menotti lo comparó a Avallay con Pelé por algunos atributos técnicos
Foto: César Menotti lo comparó a Avallay con Pelé por algunos atributos técnicos

Al “Flaco” siempre le habían gustado los “nueves” que supieran jugar y por eso lo eligió “al Roque”, al que pensó como la punta de un circuito de juego que manejaban Miguel Brindisi, Carlos Babington y Omar Larrosa, con el talento incomparable de René Houseman como wing derecho.

Roganti; Chabay, Buglione, Basile y Carrascosa; Brindisi, Russo y Babington; Houseman, Avallay y Larrosa, fue el “equipo de memoria” que armó Menotti y que hizo historia en Parque de los Patricios pero también se hizo carne en sus dirigidos. Al “Coco” se le volvió muletilla aquello del “equipo de memoria” cuando varios años después se volvió entrenador.

“Globo toque, Globo toque, que los goles los hace el Roque”, se regodeaba con su canto la hinchada de Huracán. Por fin aquel flaquito surgido en Deportivo Maipú de su Mendoza natal, que no había cuajado del todo en Independiente, de la mano de Menotti se convertía en el jugador que por sus condiciones era justamente reconocido.

Hasta aquel momento decir Avallay era identificarlo con “ese delantero que cuando llegó a Independiente se cayó al foso, no?”. Y eso parecía inocularle una dosis de torpeza de la que en realidad estaba totalmente alejado, porque si algo le sobraba eran condiciones técnicas, a las que les adosaba velocidad (la razón de aquella peripecia), juego asociado, buena definición y juego aéreo. O sea que aprobaba con muy buenas notas en todos los rubros.

En aquel mentado partido con Boca, que era el vigente campeón, Avallay corrió a todo vapor hasta la línea de fondo para bajarle juna pelota a Mario Rodríguez, que convirtió el gol. Pero como el piso estaba resbaladizo, “el Roque” se fue patinando de cabeza al foso, no sin antes sufrir una herida lacerante en la pierna derecha con el alambre de púas circundante.

Claro que el hincha “rojo” le valoró que a pesar de todo eso, empapado y cortado, igual volvió al campo de juego y siguió jugando.

Siempre la peleó desde atrás y salió adelante, ya que después del título con Huracán fue convocado al seleccionado argentino, cuando la selección navegaba en un caos permanente, y había sido elegido para ir al Mundial de Alemania 1974, pero se lesionó pocos días antes y no pudo ponerse la celeste y blanca en el escenario mayor del fútbol, acaso su mayor frustración. Lo reemplazó de última su compañero de equipo, Carlos Babington, que viajó después de convertir de tiro libre el gol con el que Huracán le ganó por 1 a 0 un clásico a San Lorenzo.

En 1975 tuvo un paso por Racing que fue muy bueno en lo deportivo, ya que fue el goleador de la Academia con 12 tantos en el Nacional de 1977 y 17 en el Metropolitano del año siguiente. Tuvo su tarde de gloria en un 3-0 a River con dos conquistas, el día que el “Beto” Alonso volvía al "millonario" luego de su paso por el fútbol francés.

Pero quizá por su pasado en el “rojo”, los hinchas racinguistas no terminaron nunca de aceptarlo y un día se cansó de esa situación y se fue. Ya sabía de antinomias porque había registrado breves pasos por Atlanta y Chacarita Juniors.

Volvió a Huracán en 1979 y se retiró de la actividad tras un partido ante Talleres a fines de 1980. Y ahora se fue al cielo, a la inmortalidad de quienes lo recordarán por él y por su obra futbolística. “El Roque” ya es parte de la historia pura del fútbol argentino.             

Seguí leyendo