Polémica en la final de la Copa Libertadores: Herrera le perdonó la tarjeta roja a Pulgar tras un planchazo brutal
El árbitro neuquino apenas amonestó al mediocampista del Flamengo, que le pegó una patada a Fuchs con el juego detenido. El VAR, a cargo de Héctor Paletta, no lo llamó para que revirtiera la decisión.

La final de la Copa Libertadores en Lima quedó envuelta en la polémica durante el primer tiempo por el arbitraje del argentino Darío Herrera, que tuvo una conducción muy permisiva y omitió la expulsión del chileno Erick Pulgar por juego brusco.
A los 30 minutos, el trabajo del neuquino quedó manchado por una decisión controversial. Con el juego detenido por una falta en la mitad de cancha, el defensor de Palmeiras Bruno Fuchs recibió un planchazo de Pulkar en la tibia derecha.
El zaguero cayó de inmediato al césped, se bajó la media y dejó ver dos rayones producto de la fricción de los tapones del botín del chileno. Herrera le mostró tarjeta amarilla y el VAR a cargo de Héctor Paletta nunca tomó intervención para convocar al árbitro.
La acción antideportiva del chileno justificaba claramente una revisión de la jugada, tal como lo entendieron en el banco de Palmeiras, donde se multiplicaron los reclamos a Herrera y al cuarto árbitro Nicolás Ramírez.
La primera decisión polémica del neuquino se produjo en los minutos iniciales cuando también dejó pasar otro planchazo de Rafael Veiga, que perfectamente podría haber sido chequeado en la cabina.