Lionel Messi celebra su cumpleaños 39 más vigente que nunca
El crack rosarino no para de sorprender a propios y extraños en el Mundial con sus grandes actuaciones. El resultado de una vida dedicada al fútbol, que supo de momentos muy agrios con la selección, y que el mundo entero celebra, rendido a sus pies.

El brasileño Ronaldo (el verdadero Ronaldo) lanzó esta semana una frase al diario francés L'Equipe que pinta de cuerpo entero lo que Lionel Messi significa para él y el resto de los fanáticos del fútbol. Cuando el rosarino pulverizó la marca de Miroslav Klose como máximo goleador en la historia de los Mundiales, el Gordo lo definió en pocas palabras.
“¡Tiene 38 años, Dios mío! A los 38 yo ya me había retirado cuatro años antes y pesaba 120 kilos”, soltó entre admiración y comedia.
El calendario marca 24 de junio de 2026, el aniversario número 39 de su natalicio, y lo encuentra más vigente que nunca.
Ensimismado con el Mundial, con su Argentina, Messi no para de quebrar récords, fiel a su estilo. Desde su irrupción oficial en Barcelona, allá por octubre de 2004, prácticamente no dejó marca sin batir.
Resultaría un tanto aburrido repasar de cada uno de esos récords, porque son muchísimos, pero detrás de ellos hay una fórmula: talento supremo, deportividad, espíritu amateur, constancia, profesionalismo y perseverancia.

Más allá de las estadísticas, el rosarino no se abraza a los números. Es más, a veces no parece importarle tanto. Porque cuando pudo haber marcado un gol para agrandar su status de goleador, prefirió asistir a quien llegaba mejor. Y cada vez que grita un tanto, se desespera por agradecerle al compañero que lanzó el pase.
El mejor regalo que podía esperar del fútbol, ya lo tiene. En Qatar 2022, la zona de promesas, gestó la hazaña y alzó la Copa del Mundo. Tardó en llegar, pero hubo recompensa. El resultado de una historia con la selección que no siempre fue idílica. Alguna vez fue cuestionado, silbado y reprobado. Y le dolió mucho. E incluso hasta renunció.
Si la Copa del Mundo fue el galardón que le faltaba, la aprobación unánime de los hinchas argentinos también se situó a la par.
A los 39, Messi cosecha el aplauso, no sólo de sus compatriotas, también del resto del mundo, que se maravilla con su inteligencia y goles en la cancha, rendido a sus pies.
Sus ganas de ganar nunca se apagan. Ni siquiera a las puertas de su cuarta década de vida. Lo mantienen vivo, como un animal al acecho. Y Messi ahí va, como si no hubiese mañana.

Es un Mundial especial para Leo. Casi con seguridad el último. Vive a pleno su Last Dance. En el durante debe lidiar con la enfermedad de su papá Jorge, una noticia que se filtró de la manera que la familia nunca hubiese querido.
A los 39, Messi luce intacto. Es el guía de esta selección. Predica con el ejemplo. Líder indiscutido desde hace rato. Adentro y fuera de la cancha. Sus compañeros lo respetan, bancan y animan. Los hinchas lo veneran. Los hace felices. Ya no hay originalidad a la hora de calificarlo con adjetivos. Se dijeron todos. Abarcó a todos.
Sus cinco goles en lo que va del Mundial lo establecieron como el máximo artillero de la historia de la Copa del Mundo y depositaron a la Argentina en los 16avos de final. Apareció cuando el equipo más lo necesitó. Y cuando marró el penal ante Austria, revirtió la imagen a puro carácter y juego.
Messi celebra sus 39 años de vida y el mundo del fútbol se lo agradece. Por cada gambeta, por cada asistencia, por cada gol. La leyenda viviente se merece el mayor de los reconocimientos. Y ahí tal vez se vislumbre el mejor regalo de nuestra parte.