España finalista por segunda vez en la historia tras derrotar a la temible Francia
El seleccionado de Luis De la Fuente construyó una victoria basada en la tenencia del balón y un juego prolijo para imponerse por 2 a 0 al representativo francés. Ahora el equipo ibérico espera por el rival que saldrá del choque que este miércoles sostendrán Argentina e Inglaterra.

España se consagró finalista del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México al derrotar por 2 a 0 a Francia. Con goles de Mikel Oyarzabal –de penal—y Pedro Porro, el conjunto hispánico logró una gran victoria que justificó con el oficio que tuvo para administrar la tenencia de la pelota.
Ahora, los dirigidos por Luis De la Fuente esperan por el rival que surja del choque que sostendrán este miércoles Argentina e Inglaterra en Atlanta.
Desde el arranque del partido se planteó una confrontación de estilos. España intentaba ejercer la tenencia de la pelota con movimientos pausados y pacientes. Francia, en cambio, apostaba a un juego directo, basado en la presión sobre la salida del rival.
Con estas estrategias bien diferenciadas, ambos equipos trataban de hacerse con la iniciativa, en este compromiso por las semifinales del Mundial 2026 que se desarrollaba en la ciudad de Dallas.
En eso estaba el desarrollo del partido, hasta que el defensor galo Lucas Digne le cometió penal en el área al delantero del Barcelona Lamine Yamal, en una torpeza defensiva. Penal para España, sancionado por el árbitro de El Salvador, Iván Bartón, en un fallo que no dejaba lugar a dudas.
Mikel Oyarzabal ejecutó la falta y con un remate fuerte a la izquierda del arquero francés, Mike Maignan puso la apertura del marcador para el equipo dirigido por Luis De la Fuente.
Francia estaba por primera vez abajo en el marcador en el torneo y tenía por delante el desafío de remontar el resultado en un momento crucial de este cotejo.
Tras la pausa de hidratación, Les Bleus recibieron otra mala noticia. El central William Salibá acusó una lesión y pidió el cambio. El entrenador de Francia, Didier Deschamps mandó a la cancha al zaguero Maxence Lacroix para rearmar la defensa.
El actual subcampeón mundial sintió el impacto del gol en contra en el último tramo del primer tiempo y no logaba hilvanar juego para aproximarse a posiciones ofensivas.
España seguía en lo suyo. Tocaba y lateralizaba con la vocación de generar los espacios. Con ese método, Fabián Ruiz estuvo cerca de marcarle el segundo tanto del partido.
Lo poco que insinuó Francia estuvo en alguna acción individual de Kylian Mbappé y nada más. Demasiado poco en relación con lo que la selección gala había exhibido en el campeonato.
Los dirigidos por De la Fuente se sintieron cómodos con el desarrollo del partido en los primeros 45 minutos. ¿Podría España sostener este planteo en el complemento? Era el gran interrogante que debía despejarse en la segunda mitad de este duelo por una de las semifinales mundialistas.
ESPAÑA SE MANTUVO FIEL A SUS IDEAS Y SE METIÓ EN LA FINAL

Y en el comienzo de la segunda parte, España volvió a afirmarse en la tenencia de la pelota ante una Francia que no conseguía cambiar el ritmo.
El elenco peninsular necesitaba encontrar un poco de precisión en los últimos metros y la logró con un pase certero que Dani Olmo le cedió en la puerta del área a Pedro Porro, quien ingresó a la zona de definición para poner el 2 a 0 ante la salida de Maignan.
España le daba el segundo gran golpe a Francia, que parecía un peleador aturdido e incapaz de reaccionar frente un estilista que se movía con ductilidad. En suma, una metáfora boxística que explicaba este momento del cotejo.
Tras la segunda pausa de hidratación, Deschamps movió el banco de suplentes e hizo ingresar a Rayan Cherki y Theo Hernández, con la esperanza de despertar a un equipo que estaba sumido en un letargo.
Hace tres años y medio, en la final del Mundial de Qatar, Francia la pasaba mal ante Argentina, que con una gran producción le ganaba por 2 a 0. A pocos minutos de final, Mbappé tuvo una gran aparición y con dos gritos llevó el partido a una prórroga.
La selección albiceleste se consagró en una definición por penales de una emotiva final que terminó 3 a 3, y en la cual Francia acarició la gloria con una reacción memorable.
Pero nada de esto sucedió este martes en Dallas. Francia se quedó sin aire, sin rebeldía y cayó sin atenuantes ante la prolijidad de España, que en base a su vocación por tratar bien la pelota, justificó la victoria y se ganó el derecho de jugar por segunda vez en su historia una final de una Copa del Mundo. La anterior la coronó con su único título en Sudáfrica 2010.