Argentina vs. Inglaterra: el doloroso partido que condenó a Verón y terminó en uno de los mayores fracasos de la Selección
A horas de una nueva semifinal mundialista entre Argentina e Inglaterra, el recuerdo inevitable es el doloroso 1-0 de la fase de grupos de Corea-Japón 2002. Una caída que complicó el camino de la Selección, derivó en una eliminación histórica y convirtió a Juan Sebastián Verón en uno de los grandes apuntados por los hinchas.

El 7 de junio de 2002 quedó grabado como una de las jornadas más frustrantes de la historia reciente de la Selección Argentina. Cuatro años después de haber eliminado por penales a Inglaterra en Francia 1998 y dieciséis años después de la epopeya de México 1986, ambos seleccionados volvieron a cruzarse en una Copa del Mundo.
Esta vez fue en Sapporo, por la segunda fecha del Grupo F de Corea-Japón 2002. Y el resultado fue un duro golpe para el equipo dirigido por Marcelo Bielsa: derrota 1-0 y comienzo del fin para el gran candidato al título.
Argentina había llegado al Mundial como número uno del ranking FIFA y tras una eliminatoria sudamericana brillante. El debut había sido auspicioso, con un triunfo por 1-0 ante Nigeria gracias a un cabezazo de Gabriel Batistuta.
Sin embargo, frente a Inglaterra mostró una versión desconocida. Le costó generar situaciones, sufrió la presión rival y quedó en desventaja a los 44 minutos del primer tiempo, cuando David Beckham convirtió de penal luego de una infracción de Mauricio Pochettino sobre Michael Owen.
En el complemento, la Selección empujó más por obligación que por juego. Bielsa movió el banco, pero el empate nunca llegó. Inglaterra se llevó el triunfo y dejó a Argentina contra las cuerdas en un grupo que también integraban Suecia y Nigeria.
La noche más difícil de Verón
Si hubo un futbolista que quedó marcado por aquella derrota fue Juan Sebastián Verón. La "Brujita" llegaba como una de las máximas figuras del plantel, pero su rendimiento estuvo lejos de las expectativas. Compartió el mediocampo con Diego Simeone y Matías Almeyda, tuvo dificultades para imponer su juego y nunca logró manejar los tiempos del partido.
La crítica, sin embargo, fue mucho más allá de lo futbolístico. Durante años circuló la teoría de que Verón había sido incluido por Bielsa pese a no encontrarse en plenitud física.
La eliminación posterior, consumada tras el empate 1-1 frente a Suecia, amplificó todos los cuestionamientos. Verón se transformó en uno de los principales blancos de la bronca popular. En programas de televisión, radios y tribunas se instaló una condena que lo acompañó durante gran parte de su carrera en la Selección. Incluso años más tarde, el propio mediocampista reconoció que aquel Mundial fue una herida difícil de cerrar.
El golpe que nadie esperaba

La derrota ante Inglaterra no eliminó matemáticamente a Argentina, pero cambió por completo el panorama. Obligada a vencer a Suecia en la última fecha, la Selección apenas pudo empatar 1-1 con un gol de Hernán Crespo y quedó afuera en primera ronda, uno de los mayores fracasos deportivos de su historia.
Aquel equipo que había maravillado en las Eliminatorias se despidió tras apenas tres partidos. Y el encuentro frente a Inglaterra quedó como el símbolo de una oportunidad perdida. Por eso, a casi un cuarto de siglo de distancia y en la previa de una nueva semifinal mundialista entre ambos seleccionados, el recuerdo de Sapporo sigue apareciendo como una de las cuentas pendientes más dolorosas del fútbol argentino.