Antonín Panenka, el jugador que hace 50 años se animó a picarla en un penal que valió una Eurocopa
El 20 de junio de 1976, el volante central del Bohemians de Pgraga ejecutó con un toque suave, a media altura y al medio, el remate decisivo de una tanda de penales en una final ante Alemania Federal jugada en Belgrado y que le permitió a Checoslovaquia obtener el primer título continental de su historia.

Antonín Panenka, un mediocampista central que jugaba en un equipo de Praga, se animó, hace 50 años, a picar la pelota en una definición por penales e inauguró un estilo que muchos otros jugadores, con relativa suerte, intentaron imitar en instancias similares.
Con esta ejecución tan particular, el jugador le permitió a Checoslovaquia obtener la primera y única Eurocopa de su historia al vencer nada menos que a la poderosa Alemania Federal, que dos años antes había ganado el Mundial de 1974.
Tras empatar 2 a 2 al cabo de 120 minutos reglamentarios en un intenso partido disputado en Belgrado, la capital de la extinta federación de Yugoslavia, la final del certamen continental debió definirse en una tanta de penales.
Sucedió el 20 de junio de 1976, en un duelo que disputaron checoslovacos y germanos occidentales en medio de la Guerra Fría que dividía al continente.
Era la primera vez que el título continental se dirimía por remates ejecutados desde los 12 pasos. Marián Masný, Zdeněk Nehoda, Anton Ondruš y Ladislav Jurkemik convirtieron los primeros cuatro para Checoslovaquia.
Rainer Bonhof, Heinz Flohe y Hans Bongartz para Alemania Federal, pero Ulrich Hoeneß falló el cuarto. La historia quedó 4 a 3 en favor de los eslavos.
Panenka, un cinco de andar cansino, de muy buena técnica y que jugaba en el club Bohemians de Praga, asumió la responsabilidad de ejecutar el último disparo de la serie.
Si Antonín convertía, el seleccionado centroeuropeo se consagraría campeón, y por eso no resultó extraño que el jugador de 27 años tomara carrera tan larga antes de ejecutar ese decisivo remate.
Parado en el medio del arco se encontraba nada menos de Sepp Maier, mítico guardameta de la Alemania Federal que integraban jugadores de la talla de Franz Beckenbauer, Gerg Muller y Berti Vogts.
Hinchas, espectadores y televidentes esperaban un disparo fuerte, esquinado y abajo, que resultara inalcanzable para el arquero.
Pero Panenka sorprendió a todos. Al llegar a la pelota le dio un toque suave y la levantó con una emboquillada hacia el medio del arco.
El balón viajó a un kilómetro por hora mientras Maier, que se había tirado a un costado, lo vio ingresar al arco y terminar en el fondo de la red.
De esta forma, el futbolista checoslovaco se convirtió en el primero en picar una pelota en una definición por penales en la cual se resolvía un título de primer orden del fútbol internacional.
“Algo como eso podía ser obra de un genio o un loco, o una mezcla de ambas cosas”, señaló alguna vez Pelé cuando le consultaron sobre ese histórico penal y el jugador que tuvo el coraje y el desparpajo de tirarlo de esa manera.
UNA FORMA DE REMATAR QUE SURGIÓ EN UNA APUESTA
Aunque muchos crean que ese suave remate en la noche de Belgrado se originó en un momento de repentización, lo cierto es que Panenka venía practicando desde hacía algún tiempo esa forma de ejecutar los penales.
“Con Zdenek Hruska, el arquero de Bohemians, veníamos practicando penales desde hacía meses. A veces, después de los entrenamientos, apostábamos a ver quién le ganaba al otro. Él era bastante bueno y siempre me ganaba. Una noche pensé que si volvíamos desafiarnos le iba a tirar la pelota al medio y tocándola suave para levantarla. Quería sorprenderlo y lo logré”, recordó Panenka al referirse al origen de esa manera de tirar los penales.
Antonín siguió con ese estilo en varias prácticas y amistosos mientras se preparaba con la Selección de Checoslovaquia para la Euro Copa de 1976.
“Lo venía haciendo y me funcionaba. Daba resultados, los arqueros no se lo esperaba. ¿Por qué no probarlo en un partido oficial? Había que intentarlo”, aseguró el futbolista.
Con los años, jugadores como Abreu, Totti, Zidane, Pirlo y Sergio Ramos se animaron en distintas ocasiones a ejecutar penales decisivos a “lo Penenka”, pero el pionero fue ese futbolista de Praga que hace cinco décadas deslumbró al mundo con su desparpajo.
“¿Por qué lo hice? Bueno, estaba seguro que saldría bien, pero, además, siempre creí que el fútbol es algo que está hecho para que la gente se divierta”, aseguró.
Esa selección de Checoslovaquia que se coronó en Europa no pudo clasificarse al Mundial de 1978 que se disputó en Argentina. Escocia la dejó afuera en las Eliminatorias europeas.
Antonín siguió jugando en su país hasta 1981, cuando emigró a la vecina Austria, donde actuó en el Rapid Viena, Pölten, Slovan Wien, Hohenau y Kleinwiesendorf, hasta su retiro en 1993, con 44 años.
En 1982, defendió los colores de su país en el Mundial de España, donde su equipo no pudo pasar la primera ronda.
Ya con Checoslovaquia dividida entre Chequia y Eslovaquia, Antonín volvió a Praga a mediados de los ’90 y durante algunos años se desempeñó como presidente del Bohemians, el club en el cual surgió como jugador y donde empezó a picar la pelota en los penales.