Boca transpiró para ganarle a Olímpico en La Bombonerita
El Xeneize se impuso 81-77 ante un equipo bandeño que, pese a rotación corta y bajas, lo tuvo a maltraer con defensa, intensidad y castigo a los errores. Además triunfos de San Lorenzo en suplementario ante Oberá y San Martín en Corrientes ante La Unión de Formosa.

Boca ganó, sí. Pero no fue un triunfo cómodo ni de trámite, ya que tuvo que transpirar de verdad para derrotar a Ciclista Olímpico en un partido que se jugó con los dientes apretados, lleno de fricción, ráfagas y momentos de desconcierto. En un Luis Conde colmado, el Xeneize se llevó el 81-77 con una premisa que terminó siendo decisiva y fue su rotación superior y, cuando la mano tembló en el cierre, encontró soluciones donde el rival ya jugaba al límite del tanque.
La noche tuvo un contexto que pesó desde el salto inicial, donde el local no contó con Santiago Scala ni con Franco Cáffaro, dos ausencias sensibles: una en la conducción y orden del perímetro; la otra, en el juego interior y las segundas oportunidades.
Del otro lado, Olímpico llegó con una realidad todavía más exigente: dos fichas mayores menos y un esfuerzo colectivo que, aun así, lo sostuvo competitivo durante largos pasajes. Y ahí aparece el mérito grande del equipo de Martín Villagrán, con buena defensa, lectura para castigar pérdidas y una energía constante, obligó a Boca a jugar incómodo, a apurarse y a equivocarse.
El máximo anotador del equipo vencedor fue Michael Smith, autor de 25 puntos, seguido por Wayne Langston con 17.
En tanto que en la visita, el máximo anotador fue Ascanio y Mijares con 18 y Gonzalo Bressan cerró una planilla enorme: 16 puntos y 13 rebotes.
PRIMER TIEMPO DE PARIDAD, RITMO ALTO Y ERRORES
El primer tiempo fue un espejo de lo que suele pasar cuando dos equipos quieren correr, pero el partido se arma desde la intensidad. Hubo paridad, hubo piernas, hubo contacto y también muchos errores no forzados que le sacaron brillo al juego.
Boca encontró su principal refugio en el uno contra uno, donde Michael Smith y Wayne Langston marcaron diferencias: entre los dos sostuvieron al local en los momentos en los que el ataque se empantanó y la bola pesó más de la cuenta.
Pero Olímpico no dejó que Boca se escapara. Los santiagueños defendieron duro, se ordenaron bien en cinco contra cinco y aprovecharon cada desconcentración del Xeneize para mantenerse en partido.

Con una eficacia aceptable desde el perímetro, y con la convicción de no regalar nada, llegaron al descanso largo apenas abajo: 47-45, con la sensación de que el guion estaba abierto para cualquiera.
OLIMPICO SUMÓ EN EL TERCERO, PERO BOCA RESPONDIÓ CON BANCO Y RACHAS
A la vuelta del vestuario, el visitante metió un arranque que pareció cambiar el tono. Mijares empujó el envión y Olímpico llegó a sacar su máxima diferencia. Sin embargo, ese tramo fuerte también tuvo su costo, ya que el equipo de Villagrán se quedó sin gol de cancha durante varios minutos y Boca lo olió.
Ahí, nuevamente, se notó la diferencia de rotación. Boca fue encontrando energía desde sus variantes y volvió a castigar con la dupla que fue su motor toda la noche. Un par de triples encendieron el Luis Conde, y el Xeneize entró al último cuarto arriba 64-58, con la sensación de haber recuperado el control.
Pero Boca no lo pudo cerrar sin sufrir. En los últimos diez minutos pareció tenerlo en la mano, y aun así permitió la reacción de Olímpico, que volvió a meterse a una posesión, empujado por su defensa, por la personalidad para jugar cada bola como si fuera la última y por la lectura para lastimar en los momentos en los que Boca se desconcentró.
En ese escenario de partido apretado, sin margen, Smith volvió a ser el hombre que tomó la responsabilidad, y Boca encontró puntos decisivos en la recta final —también con aportes puntuales para sostener la ventaja— para abrochar un triunfo que vale más por el contexto y la exigencia que por la diferencia.

Boca se llevó el triunfo ante su gente, pero también se llevó un mensaje: en noches de bajas y desajustes, la rotación ayuda, pero la concentración en el cierre es la que termina marcando el techo. Olímpico, en cambio, se va con una derrota corta y con algo que en la ruta muchas veces es capital: identidad defensiva y competitividad, incluso con rotación corta y contexto adverso.
El equipo de Nicolás Casalánguida ahora mira el calendario con una seguidilla pesada, mientras Olímpico regresará a casa tras haber dejado una actuación que, por carácter y plan de juego, explica por qué lo tuvo a maltraer hasta el final.
EL RESTO DE LA JORNADA:
- San Lorenzo de Almagro 102- 95 La Unión de Formosa, en tiempo suplementario (88-88)
- San martín Corrientes 74-60 La Unión de Formosa